Quienes realmente se aman, hacen hasta lo imposible por demostrar su amor a aquellos que son objeto de su amor. Los novios, tratan de demostrarse mutuamente que su relación es algo muy especial. Los esposos, cuando hay verdadero amor, buscan agradar a su pareja, platicar entre sí, demostrarse su amor con palabras y también con hechos.
Jesús superó todos esos amores, dándome la prueba máxima de los que aman: entregando Su vida por mí, y todavía fue más allá, "inventó": el Sacramento de la Eucaristía, para quedarse presente, junto a mí; para alimentarme espiritualmente y seguir dándose a mí día a día.
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